Mi mejor amiga me rompió el corazón.

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He visto que las relaciones terminan, los amigos se distancian, dejan de tener cosas en común, sus caminos se separan y es normal, me ha pasado. A veces sientes nostalgia por los momentos que compartiste con esas personas pero, finalmente, estás tranquila porque fue un ciclo natural.

En algunas ocasiones mantienes el contacto y hablas con ellos de vez en cuando, en otras simplemente esperas que todo vaya bien en sus vidas y, tal vez, los tienes en redes sociales y sabes que están ahí, existiendo.

Pero cuando una gran amistad termina “de la nada”, es muy difícil asimilarlo.  Cuando simplemente empiezan a ignorarte, sin explicarte la razón, sin siquiera avisarte que van a hacerlo, que ya no quieren saber más de ti, que han decidido sacarte de sus vidas, entonces realmente quedas en blanco, sin formas de lidiar con ello, sin algo que te ayude a superarlo, vacía.

Eso me pasó con mi mejor amiga. Un día decidió que ya no quería ser amiga mía y lo hizo en el momento en que más la necesité.

Cuando nos conocimos éramos adolescentes, teníamos muchas cosas en común y nos entendíamos. En una edad en la que es difícil sentir que te identificas con algo, teníamos un grupito de amigos “raros” y nos sentíamos bien ahí. Después, al entrar a la universidad nos distanciamos un poco pero, por azares de la vida, hubo un momento en que terminamos yendo a la misma universidad al mismo tiempo, entonces volvimos a conectarnos y esta vez la amistad se hizo mucho más fuerte.

Empezamos a pasar mucho tiempo juntas, hacíamos “pijamadas”, podíamos pasar horas hablando de la vida, fumando y riendo, hacíamos tarea juntas, nos acompañábamos. Pero también nos apoyábamos en lo que fuera que estuviéramos viviendo, yo sabía que podía contar con ella y ella conmigo.

Siento que pasamos juntas por esa etapa en la que empiezas a asumir que ya eres un adulto. Conocía a su familia y ella a la mía y la sentía casi como una hermana y, aunque a veces teníamos diferencias y pequeñas discusiones, creo que nunca tuvimos una pelea fuerte, todo era tranquilo. Hasta que decidimos viajar juntas.

Hubo algunas cosas que complicaron un poco el tema del viaje, pero al final se hizo. Y fue genial, pasaron cosas muy divertidas y fue toda una experiencia que no olvidaré. Pero hubo momentos de tensión, lo cual creo que es normal cuando viajas con más gente, en especial cuando no son de tu familia cercana. Los últimos días, se notaba que ella no estaba contenta conmigo, uno de esos días fue mi cumpleaños y dijo que quería celebrarlo pero realmente no parecía involucrada, como que sólo estaba ahí por “compromiso”. Nada volvió a ser como antes.

Después yo regresé a México, ella se quedó unos días más. Ahí empezó a ignorarme, primero pensé que era normal, pues ella seguía de viaje, pero pasaron los meses y eso continuó. Le pregunté varias veces qué pasaba pero me evadía con cosas como “me alejé de todo”.

Y comenzó la angustia, me preguntaba una y otra vez qué hice mal, si la lastimé, si simplemente se hartó de mí, si en el viaje descubrió mi “lado obscuro” y no quiso lidiar con ello o si estaba enojada, me cuestionaba qué cosa tan mala pude haber hecho  para que me tratara de esa forma. No tenía respuestas. Ni las tengo hoy.

Un par de meses después de regresar, estaba pasando por un momento muy difícil en mi vida, por varios factores, entre ellos mi salud mental, que estaba por los suelos. Tuve algunas experiencias horribles, hubo eventos con los cuales no sabía cómo lidiar y sentía mucho dolor. Y aquí fue donde más sentí su ausencia, me sentía abandonada, había cosas que quería hablar con ella y sabía que a ella no le importaba, lloré mucho.  También me sentía culpable, no sabía si ella estaba bien, me preguntaba si estaría en una situación similar y no sabía qué hacer. Estaba sola.

Meses después, seguía preguntándome las mismas cosas y repasando nuestras conversaciones en mi mente, tratando de encontrar el punto de quiebre, sintiéndome mal por las cosas que dije que pudieron haber causado que se alejara de mí. Entonces le llamé por teléfono y, por última vez, le pregunté qué había pasado y si estaba enojada. Lo más elaborado que pudo decirme al respecto fue, “no, no estoy enojada”.

Ha pasado más de un año desde la última vez que nos vimos y lo que pienso ahora es que me equivoqué al creer que la amistad era lo suficientemente fuerte como para aguantar momentos difíciles. Seguramente cometí muchos errores pero creí que si me equivocaba y decía cosas que la hirieran o que no eran ciertas, ella me lo diría, para que yo reflexionara y pudiera mejorar en esos aspectos.

No pensé que la amistad terminaría pero cuando pasó creí que, por lo menos por honor a la amistad, se despediría o me explicaría, pero no fue así. Todo esto me rompió el corazón profundamente. Me sentí insignificante y eso me deprimió, también hubo momentos en que me enojé y me llené de resentimiento. Pero, más que nada, me sentí muy decepcionada de la amistad.

Y creo que también ella se equivocó al no valorarme como amiga, yo la apoyaba, la escuchaba y entendía, nunca la juzgué y, de manera genuina, la quería mucho. Ella no respetó eso, fue indiferente.

Me tomó mucho tiempo llegar a pensar así, por meses creí que todo era mi “culpa”, que soy un desastre y que era entendible que ella u otras personas no quisieran ser mi amigos o parte de mi vida, entonces fue muy importante para mí reconocer que sí tengo algo que ofrecer, que sí soy buena amiga y que la manera en que ella decidió terminar la amistad fue egoísta y grosera.

Tal vez aún me interese escuchar su versión de lo que pasó y todavía pienso en ella y recuerdo con cariño todas las cosas que pasamos juntas pero ya asumí que ella no quiere hablar conmigo y que no es mi culpa.

2 Replies to “Mi mejor amiga me rompió el corazón.”

  1. Es triste pero muy cierto, como decían los hermanos Gallagher de Oasis en Champagne supernova: “how many special people change”, hay amistades que terminan por una estupidez, amistades de años, pero por lo mismo hay que dejarlos ir, si no les dolimos: no tenemos que otorgarles un valor inmerecido, me gustó tu blog, saludos desde Gdl, si me sigues te sigo.

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