Por qué hablar de body positivity y la cultura de la dieta en México.

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La Danse. Henri Matisse, 1909.

Hay varios estudios que indican que hacer dieta puede causar más daños que beneficios a las personas. La mayoría de la gente que baja de peso haciendo dieta, lo vuelve a subir eventualmente y, muchas veces, termina pesando más que cuando se empezó la dieta. Y que, aunque sí hay mejoras a la salud cuando se hace dieta, probablemente es por los cambios de hábitos que ocurren, el ejercicio reduce el estrés, se duerme mejor, todo está más controlado, etc.

Me gustaría hacer un texto donde hable más profundamente sobre estos estudios para mencionar datos específicos y las razones por las que esto ocurre, pero por ahora dejaré al lector la decisión de comprobar por su cuenta lo que estoy afirmando.

Sin embargo, puedo hablar de mi propia experiencia. No recuerdo cuándo fue la primera vez que hice una dieta, pero sí sé que fue en la infancia. Fui con diferentes nutriólogos y recuerdo una en especial que era horrible.

Al llegar te tenías que quitar la ropa, te pesaba y después usaba un instrumento (de tortura) que parecía un gancho, servía para medir la grasa que tenías en diferentes partes del cuerpo, entonces te lo clavaba en los brazos, en las piernas y en la panza, o eso recuerdo. También tenía unos objetos amarillos y amorfos que se suponía que eran representaciones de grasa, había de diferentes tamaños, te hacía tocar el que te correspondía, de acuerdo con la cantidad de grasa que tenías, para que pudieras palpar el horror que había dentro de ti.

“Tienes una cara muy bonita, cuando bajes de peso se va a notar y todos los chicos estarán tras de ti.” Esa era la gran motivación de otra nutrióloga que me atendió en algún punto de mi vida. Pero esa no era mi prioridad, gustar a los hombres. Sólo quería sentirme bien, verme bien, para no tener esa inseguridad en la vida diaria.

Creía que si bajaba de peso, todos mis problemas iban a desaparecer, que iba a poder hacer más amigos, estar más interesada en la vida, que iba poder concentrarme en encontrar mi “pasión”, que la gente me iba a notar y por fin descubrirían que era divertida o interesante. Probé algunas otras dietas y cuando bajaba de peso me sentía bien, estaba más cerca de ser bonita, pero siempre lo volvía a subir en algún punto, por diferentes razones.

La vez que bajé más de peso fue cuando menos lo estaba buscando, estaba de viaje. No sé qué fue, pero creo que fue porque caminé mucho, especialmente en Londres, sin darme cuenta. Estaba demasiado distraída observando todo a mi alrededor para saber cuánto había caminado ya y, además, como la comida era tan cara, comía menos, pero no necesariamente comida saludable. Sólo para lo que me alcanzaba. Cuando regresé a México, me pesé y pesaba menos que en muchos años, no entendía.

¿Cómo podía ser cierto? No había estado comiendo “bien”, no había hecho ejercicio intencionadamente durante el viaje, había estado disfrutando de la vida sin preocupaciones, habían sido menos de dos meses. Incluso le pedí a mi hermana que se pesara para ver si la báscula estaba funcionando bien.

Pero al volver a la realidad, me empezó a preocupar mi imagen otra vez. Aunque había bajado de peso, sabía que tenía que bajar más y después de un par de meses, hice un détox, uno que ya había hecho antes. Era un reto de diez días en el que comías muchas superfoods y te “limpiabas”. Bajé un par de kilos, pero no como la primera vez. Entré en un periodo de depresión, por esta y más razones. Luego subí todo lo que había bajado en el détox y en el viaje, y más. Pesaba más que nunca en mi vida.

Pero ya estaba harta de las dietas, de odiar mi cuerpo, de aceptar el rechazo de otros, de agregarle ese estrés a todos mis problemas emocionales y mentales. Y descubrí el movimiento body positive en Instagram. Me encantó ver a mujeres, sobre todo, hablando de estas mismas cosas y cómo habían encontrado el amor propio a través de esta comunidad.

Siempre me he cuestionado las razones por las que la gente discrimina a otros, de dónde vienen ciertas ideas de belleza, las circunstancias en las que ciertas personas son consideradas más valiosas que otras. Y me encantó encontrar un espacio donde se discuten todos estos temas.

Lo que me molestó un poco es que casi todo lo que he encontrado está en inglés. No hay mucho contenido escrito acerca de esto en español. Me molesta porque aquí también existe una glorificación de los cuerpos delgados e invalidación de los cuerpos gordos, aunque la mayoría de la población tenga sobrepeso.

Son incontables las veces que he escuchado chistes sobre gordos, que he visto memes sobre cómo rompieron la dieta, gente quejándose de que está gorda, aunque muchas veces ni sea cierto. He escuchado a varias amigas decirme cómo necesitan hacer una dieta para una fiesta, para un evento, para una temporada, etc. Y no sé cuántas veces he visto gente sintiéndose culpable porque se comieron una pizza el fin de semana, como si hubieran quemado un asilo o algo así.

Si estás a dieta, es algo digno de publicar en redes sociales, subes fotos de tu comida y tus amigos y conocidos te comentan cosas como, “sigue así”, “felicidades”, “vamos con todo”, etc. Y si rompes la dieta eres considerado flojo, que te falta voluntad, que no eres exitoso. Así es también con el ejercicio, subes fotos de tu “progreso” y te comentan las mismas cosas. No es que yo lo haya hecho porque, para empezar, yo sería una historia de fracaso en los ojos de toda esta gente y, además, no es mi estilo andar exhibiendo mis logros y fracasos en las redes sociales.

Lo que me preocupa son los efectos negativos que tienen estas tendencias, porque parece que esta cultura de la dieta y el ejercicio les da a muchos el coraje de asignarle valor a las personas basados en su peso, aunado a todos los problemas de discriminación y desigualdad que ya existen en este país. Se añade a las razones por las que ciertos grupos sienten que tienen el poder de invalidar las opiniones de otros, de tratarlas mal, de burlarse de ellas y excluirlas. Y eso está jodido.

Hay toda una idea de que el peso define qué tan sano eres y eso no es cierto. Y, además, parece que mientras más sano eres en ese sentido, mejor persona te vuelves. Lo cual es contradictorio porque cuando alguien tiene cáncer, por ejemplo, lo ven como un guerrero y el trato que le dan cambia, generalmente para bien.

Entonces creo que es importante empezar a hablar de cómo se vive este tipo de discriminación en México, cómo se relaciona con los otros tipos (de discriminación) y cómo se añade a los problemas de desigualdad que se viven en el país. Para, gradualmente, encontrar maneras de disminuir sus repercusiones y el poder de sus actores.

 

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