México: Discriminación por peso. 

diegoriveramiau

El otro día estaba en el cine y salió un anuncio de la Secretaría de Salud donde aparecen dos niñas, una gorda y otra no gorda, en una heladería. La niña gorda trata de convencer a la otra de que pida más que una sola bola de helado y ésta le contesta que no, que ya comió botana. El mensaje es que aprendas a decir que no a la comida (para que no vayas a engordar) y el lema de la campaña es, “resta kilos, suma vida”.

Porque, al parecer, no es suficiente con que la industria de la dieta nos diga todo el tiempo que bajar de peso es a lo que debemos aspirar, también lo tiene que hacer el gobierno.

Ha habido varias campañas con el objetivo de que la gente baje de peso y, aun así, el sobrepeso y la obesidad han incrementado en México en los últimos cuatro años, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2016.

No sé ni cómo expresar lo jodido que me pareció ese anuncio cuando lo vi.  Promueve la idea de que tenemos que modificar nuestro cuerpo para que sea mejor, en vez de estimular que lo cuidemos, porque transformarlo (bajando de peso, en este caso) NO significa que estemos cuidándolo. Este anuncio refuerza la creencia de que alcanzar la delgadez es lo que nos hará tener una mejor vida y ser más felices, en lugar de enfocarse en fomentar la incorporación de hábitos saludables en nuestras vidas, ya que eso, en todo caso, es lo que realmente traería bienestar a nuestros cuerpos. Además, el anuncio celebra pródigamente el concepto de que la privación de la comida es un mérito, que debes abstenerte de comer y que hacerlo te vuelve merecedor de admiración,  lo cual es bastante peligroso.

Este tipo de campañas por la “salud” no sólo no funcionan si no que, lejos de ayudar, creo que dañan, porque alientan la discriminación basada en el peso, que está tan arraigada en esta sociedad obsesionada con la delgadez.

Los anuncios de esta campaña, fortalecen muchos estereotipos que existen sobre los cuerpos: que la gente gorda está así porque tienen pésimos hábitos alimenticios y se niegan a hacer ejercicio, que tener grasa es sumamente insano, que a los gordos les falta fuerza de voluntad, que las personas gordas son fervientes consumidoras de comida chatarra y que van por ahí impulsando a los demás a que consuman lo que ellos consumen, etc.

Este tipo de mensaje contribuye a las percepciones que tiene la gente sobre las personas que no tienen un cuerpo parecido al de ellos, también incrementa el miedo a la gordura y, como consecuencia, el rechazo de dicha característica física. 

Mucha gente asocia la gordura con flojera, apatía, debilidad, fealdad y, en especial, enfermedad, entonces utilizan el pretexto de la salud para vilipendiar a las personas gordas, expresando una falsa preocupación por su bienestar.

Digo falsa porque si en realidad les preocupa, ¿por qué no se cuestionan cómo es vivir siendo una persona gorda en la sociedad actual? Con todos los mensajes de que la gente gorda se va a morir más pronto, que son parte de una epidemia que le genera grandes gastos al estado, viviendo en un mundo en el que todo está diseñado para personas delgadas, soportando burlas, malos tratos y rechazo. Especialmente si son mujeres, con la constante presión de que hay que verse “bien”.

Si les importara la salud de las personas, también se preocuparían por su salud mental, pero con este tipo comportamientos es evidente que no lo hacen.

Y lo que yo esperaría de una secretaría de estado que se encarga de la salud de las personas (y cuyos anuncios aparecerán por todos lados) en un país como este, con tantos problemas de discriminación, sería que tuvieran consciencia de éstos y que, por lo tanto, no fortalecieran estereotipos que le dan a la gente el valor de excluir y marginar a otras personas por sus características físicas.

Una investigación encabezada por Raymundo Campos, del Colegio de México, muestra la penalización salarial contra las mujeres con sobrepeso u obesidad.

Se realizó un análisis de el índice de masa corporal en función de los salarios que reciben las personas y se observó que no hay disminución en el caso de los hombres. Sin embargo, “en el caso de las mujeres es clara la relación entre un alto índice de masa corporal y la disminución de sus salarios, la cual es sustancial y, comparado con otros países del mundo, es la más grande que se ha encontrado”.

En un primer estudio general publicado en la revista Coyuntura concluyeron, entre otras cosas, que para hombres y mujeres la probabilidad de ser empleado y estar trabajando es independiente de si la persona tiene sobrepeso u obesidad. Pero también que las mujeres con sobrepeso reciben 26% menos salario que los hombres y 29% menos en el caso de las mujeres obesas.

En un país como México, no es nada sorprendente que se discrimine a las mujeres por cómo se ven y todos estos estereotipos que existen sobre las personas gordas no ayudan para nada. Ni tampoco el valor que se le da a los cuerpos delgados sobre los cuerpos de mayor tamaño.

Afortunadamente, existen otros puntos de vista, existen recursos para educarnos en estos temas. 

Para aprender sobre los prejuicios hacia los cuerpos y el miedo a la gordura y a la comida es necesario cuestionar nuestras creencias, sus fundamentos, cuestionar a los expertos en salud, ser escépticos y buscar ampliar nuestra visión, pero sí que es posible.

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