Vivir con trastorno límite de la personalidad como estudiante de universidad.

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Ir a la universidad (y lograr terminar una carrera) puede ser muy difícil cuando tienes TLP. Yo llevo cinco años intentándolo, sólo que mucho tiempo no supe qué era lo que me pasaba.

El cambio es una constante en la vida de las personas con este trastorno, he cambiado de escuela y de carrera varias veces y también he tenido muchas ideas sobre lo que voy a hacer con mi vida o a qué me voy a dedicar. Mi psiquiatra dice que mis emociones cambian mucho y, como vivo en función de ellas, mi personalidad es muy inestable. Y tiene razón, constantemente veo a la gente cercana a mí confundida o preocupada porque no entienden cómo soy o por qué a veces estoy muy emocionada por algo y de repente pierdo el interés completamente. Eso justamente es algo que me ha pasado mucho en la escuela.

Cuando entré a la universidad, tenía grandes expectativas sobre cómo iba a ser la vida universitaria, la gente que iba a conocer, los profesores que iba a tener y lo que iba a aprender. Al darme cuenta de que las cosas no eran como yo esperaba, me decepcioné mucho y básicamente dejé de ir. 

En otras escuelas, ya no me sentí tan mal en ese sentido, porque ya no tenía expectativas tan altas. Sin embargo, sí llegué a sentirme mal por no ser reconocida en ciertos aspectos. Sé que alguien emocionalmente estable no se tomaría tan a pecho ciertos comportamientos de la gente o situaciones que ocurren pero yo sí, naturalmente. Me cuesta mucho trabajo aceptar las cosas sólo porque “así son”.

Por ejemplo, recientemente estuve en una clase que me gustaba mucho y realicé un trabajo final en equipo con otra chica de la clase, yo fui la que hizo todo prácticamente, y estuve leyendo y tratando de entender todo, le dediqué mucho tiempo. Al momento de la exposición del trabajo, mi compañera llegó tarde, así que yo me encargué de explicar casi todo, lo poco que ella dijo era incorrecto, se notaba que no había una investigación adecuada de fondo y que no había habido interés de su parte. A la hora de la calificación, nos dio la misma nota a las dos, a pesar de que la evaluación era individual. Hablé con el profesor para intentar explicarle cómo había sido la situación pero ni siquiera me escuchó, sólo dijo algo como, “agradece que no les fue tan mal.” Sé que para esta compañera, eso fue suficiente, pasar la materia y ya y que no le interesaba la opinión del profesor. En cambio, yo me sentí triste y desmotivada. No me inscribí al siguiente curso, no sólo por eso pero sé que este tipo de cosas me afectan mucho más de lo normal.

Ese es sólo un ejemplo, pero este tipo de situaciones, a diferentes escalas, se presentan todo el tiempo y para mí es muy difícil lidiar con ellas. Yo solía pensar de mí misma que era una dramática, un desastre y que nunca iba a poder lograr nada en la vida siendo así.

Ahora que sé que tengo este trastorno y que he aprendido más sobre él, entiendo que mi inestabilidad académica es otro síntoma de lo que está ocurriendo dentro de mí. Entonces ahora trato de no sentirme culpable por lo que dejado pasar, por lo que no he logrado o por lo que “a estas alturas ya podría haber hecho”. Ahora intento aceptarme a mí misma y a mi situación como es, porque ya me he hecho mucho daño en todo el tiempo que llevo tratando de hacer las cosas “como deben ser”. Sé que en realidad, estaba perdida.

Esto no significa que ya me haya encontrado y que todo sea perfecto ahora sólo por saber la razón de mi desorientación. Pero sí significa que ahora sé que puedo hacer las cosas de diferente manera sin sentirme mal al respecto.

En la faceta académica, lo que intento hacer ahora es tomarme las cosas con más calma, he inscrito menos materias para reducir el nivel de ansiedad y estrés que implica cumplir con mis obligaciones porque me di cuenta de que presionarme a mí misma metiendo más materias, involucrandome en más actividades y tratando de cumplir con las expectativas de los demás, no me sirve de nada, que necesito más tiempo para procesar lo que me pasa y que no hay problema.

No soy un fracaso por no haber podido continuar con algo que me provocaba tanta angustia, ya sólo lo veo como una cosa que ocurrió y que me ayudó a enfrentarme con mi problema y a enfrentarlo más seriamente. Y, aunque voy a terminar la universidad más tarde de lo normal, tengo confianza en que podré hacerlo, he tomado la decisión consciente de que quiero hacerlo y eso es lo importante. Quisiera que la gente alrededor mío reconociera que lo estoy intentando pero, finalmente, lo que yo haga con mi vida me va a afectar a mí solamente. Así que voy a (intentar) tomar el control. Me toca a mí.

 

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