El aislamiento que viene con la ansiedad y la depresión.

Siempre he sido una persona reservada. No suelo hablar con la gente sobre mis sentimientos ni me gusta que sepan mucho de mi vida, procuro dar mi opinión sólo cuando me la piden y siempre evito tener conflictos o discusiones con las personas que me rodean (por lo menos las que no son muy cercanas).

Creo que aprendí a ser así en la adolescencia o incluso antes, porque pasaba mucho tiempo sola. Sobre todo, cuando mi papá se fue. Mi mamá siempre ha trabajado todo el día y cuando llegaba sólo quería descansar, no tenía mucha energía o tiempo para lidiar conmigo. Y en esa época, mi hermana estaba en plena adolescencia, se la pasaba con amigos o con su novio y yo me quedaba en la casa, viendo películas, leyendo, durmiendo y pensando.

Además, siempre me he sentido diferente, no me identificaba mucho con la gente de mi edad. Mis gustos e intereses no eran muy parecidos a los de los demás y me costaba trabajo relacionarme con mis compañeros de la escuela. Así que empecé a encontrar confort en el aislamiento. Era más fácil estar en pijama viendo películas que socializar con gente. Incluso al estar con amigos, prefería invitarlos a mi casa, o ir a sus casas y estar ahí, en vez de ir juntos a lugares o fiestas o cualquier situación donde hubiera más gente.Algunos dicen que el aislamiento puede llevar a desarrollar depresión y otros dicen que más bien es un síntoma de la depresión. Yo la verdad no sé, no sé qué ocurre primero, pero sí sé que es todo parte de un ciclo. Y a veces ocurre por periodos de tiempo, pero otras veces parece ser permanente.

Una vez que supe qué era el trastorno límite de la personalidad y que además tengo trastorno ansioso-depresivo, entendí el porqué de muchas situaciones que se han dado en las relaciones que he tenido, sobre todo de amistad. Uno de los síntomas del TLP es tener relaciones inestables, debido a que se tiende a ver todo en extremos, en un momento puedes sentirte totalmente identificada con una persona y hacer muchos planes con ella, pero si de repente ocurre algún conflicto o te dicen algo que te hiere, puedes pasar de esa idealización a sentir total indiferencia hacia esa persona.

Creo que eso me pasó muchas veces y contribuyó a mis deseos de estar sola, para evitar que ocurriera otra vez. Y siento que poco a poco dejé de saber cómo funcionar socialmente, lo cual hizo que me sintiera aún más “rara” o fuera de lugar, y que evitara aún más el contacto.

Y aunque me gusta el aislamiento y siento que ser solitaria es parte de mi personalidad, a veces siento la necesidad de socializar, creo que es parte de ser humana, aunque sea una humana no muy funcional.

Así que comenté eso con mi psiquiatra, no como un problema, sólo como un rasgo de mi personalidad y me dijo que tenía que trabajar en eso, que aislarme tanto no era bueno para mí. Esto es algo que tal vez para otras personas sea muy evidente o entendible, pero en mi caso fue casi revelador, me confundió mucho que me haya dicho que el aislamiento no era bueno. Le dije, “pero si yo me siento bien así, ¿por qué no es bueno?”. Me contestó que sí, que me sentía bien pero que eso no significaba que fuera bueno y que, en realidad, al aislarme, internalizo todo lo que me pasa, que en la interacción social se pueden desahogar muchas cosas que si no desahogas así te las quedas y tienes que lidiar con ellas sola.

Eso me dejó pensando bastante, porque creo que sí es eso lo que ha ocurrido. Cuando estoy sola mucho tiempo, empiezo a pensar en todo lo que creo que está mal con mi vida, me invade la ansiedad y me cuesta más trabajo incorporarme a las actividades de la vida “normal”, como ir a la universidad. El tema de la universidad es uno con el que he tenido muchas dificultades, me he cambiado de carrera tres veces y frecuentemente pierdo la motivación para asistir a clases. Hay veces que falto un par de días y otras veces una semana entera. Cuando hago eso, me cuesta mucho más trabajo continuar, siento que ya me perdí de mucho, que me va ir mal, que voy a fallar y se vuelve un conflicto enorme.

Creo que es cierto que, si tuviera alguien con quien hablar sobre este tema, que estuviera en una situación parecida, o, aunque no estuviera en esa situación pero que fuera en la misma carrera, sería más fácil. Sin embargo, en la escuela en la que estoy ahora, no he hecho ningún amigo. Normalmente voy a clase, no hablo con nadie si no es necesario por algún tema de tareas o algo, y en cuanto termina la clase me voy. No sé cómo socializar, ni siquiera tengo interés en hacerlo. Y creo que es porque después de tanto tiempo aislada, he perdido las habilidades para interactuar.

Otra cosa que me ocurre al aislarme mucho y que también tiene que ver con la ansiedad, es que me llega una sensación de paranoia, en muchos aspectos. Siento que la gente está pensando cosas malas sobre mí, o que me va a pasar algo malo, y eso hace que me aísle más.

En realidad, hay varias cosas negativas que me ocurren con el aislamiento, que creo que aún no he logrado distinguir del todo, pero estoy trabajando en eso.

Últimamente, mi vida social consiste en estar con mi pareja, prácticamente. Voy a su casa, hablo con él, cada uno hace sus cosas, pero en el mismo espacio, estoy con nuestros gatos y me siento muy cómoda, puedo pasar días ahí y él es mi contacto con el mundo exterior, básicamente. Cuando necesito recibir el aire fresco, salgo a caminar, aunque esa necesidad no es muy frecuente.

Aunque no lo parezca, creo que esto ya es un avance. Si no fuera por él, creo que me la pasaría encerrada en mi casa, sin bañarme por días, sintiéndome mal por vivir en la decadencia y evitando aún más salir. Mis amigos ya no me buscan, seguramente por todas las veces en que me he negado a salir con ellos, la que era mi mejor amiga dejó de hablarme, aunque no por eso, lo cual me ocasionó una gran tristeza y desde ahí no he tenido ningún deseo de hacer amigos.

Pero creo que ya fue suficiente, no digo que desde hoy seré la más social y buscaré hablarle a todo el mundo, pero sí quiero intentar salir de esa zona de confort que es el aislamiento para mí y abrirme a la idea de compartir experiencias con otras personas. No será fácil pero creo que valdrá la pena.

2 Replies to “El aislamiento que viene con la ansiedad y la depresión.”

  1. Te entiendo, a mí me pasa lo mismo, he cambiado de carrera dos veces y me es muy díficil ir a la universidad y seguir adelante; a veces también tengo ese tipo de paranoia del que hablas, y en cuanto amigos se trata solo tengo una, no más, tampoco es que me agrade salir mucho, me siento incómoda. Espero que te sirva el saber que no estás sola en esto y que no te des por vencida. ♥️💪

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